SUPERFICIES, PAVIMENTOS, LIMPIEZA y GRANALLADO.
Métodos recomendados de preparaciónLa superficie a tratar deberá ser resistente, lisa, sin porosidad que pudiera dar lugar a cráteres o burbujas, así como estar limpia, seca y exen
ta
de polvo, grasa y materias extrañas que pudieran impedir o disminuir la
adherencia del revestimiento al soporte. Las grietas y fisuras, en caso de
existir, se corregirán aplicando el tratamiento adecuado para cada caso.El procedimiento de preparación del soporte a aplicar dependerá del estado del soporte y del grado de preparación que se quiera conseguir, seleccionando entre los que se describen a continuación aquél que cumple mejor nuestras expectativas.
• Técnica de Granallado.
Procedimiento basado en el chorro de granalla que consiste en proyectar, sobre la superficie a tratar, bolas de acero de 2,0 mm de diámetro máximo a gran presión y alta velocidad, empleando para ello una máquina especial que, a la vez, aspira la granalla, el polvo y los restos de la superficie tratada, resultando un procedimiento óptimo y limpio.

En función del tamaño de la granalla se pueden obtener distintos tipos de rugosidad. La fuerza de la granalla arranca pintura, suciedad, óxido, hormigón, ... siendo recogidos por el canal de retroceso y llevados hasta un separador. El polvo y los restos del material granallado son absorbidos por el aspirador, volviendo la granalla al circuito. De esta forma se limpian y perfilan superficies horizontales y verticales de hormigón, piedra, asfalto y acero, eliminando suciedades, capas antiguas, pintura y óxido, sin utilizar para ello productos químicos ni provocar polvo o humedad.
• Escarificación mecánica.
La escarificación con maquinaria pesada puede remover de 0,1 a 0,3 cm de
capa superficial, dejando incisiones poco profundas sobre la superficie.
Para obtener un rendimiento aceptable es necesario dar, al menos, dos
pasadas en direcciones que formen un ángulo de 90º, con el fin de que toda
la superficie resulte igualmente tratada. En trabajos pequeños, en rincones
y lugares difícilmente accesibles, se utilizan
pistoletes neumáticos con boca tipo bujarda o de punzones múltiples. Es
preciso advertir que una insistencia prolongada del tratamiento de los
áridos gruesos con bujarda puede provocar dislocaciones en su unión con el
resto del hormigón, lo cual no es deseable. Como en todos los casos, las
partículas sueltas deben retirarse, a ser posible por aspiración.
• Ataque químico.
Este es, quizás, el método más extendido en la industria de la construcción.
Es económico y puede realizarse, en trabajos pequeños, con un mínimo de
equipo, o mecanizarse completamente cuando se trata de grandes obras. Para
una mayor efectividad, debe llevarse a cabo con todo cuidado, ya que de otro
modo pueden producirse defectos en los resultados de la aplicación
siguiente.
La solución del ácido puede hacerse a mano o por pulverización. Normalmente
se utiliza una solución 1:3 de ácido clorhídrico comercial, es decir, 1
volumen de HCL (20º Baumé) con tres volúmenes de agua.
Es conveniente remover mecánicamente el ácido sobre la superficie de modo
que alcance por igual a toda la extensión a tratar.
El ataque inicial se manifiesta en forma de un violento burbujeo que dura
unos pocos minutos, y deja un residuo, verdoso en general, que debe ser
retirado completamente aplicando chorros de agua a presión. El chorro de
agua es el método más rápido y eficaz para arrastrar las partículas finas,
las sales y demás contaminaciones cuya eliminación es imprescindible para
asegurar la adherencia de una aplicación posterior.
En algunos casos, a pesar de haber realizado un cuidadoso lavado, queda una
acidez residual. Esto puede comprobarse con un trozo de papel tornasol
húmedo colocado sobre la superficie de hormigón. Esta acidez también debe
hacerse desaparecer, pues puede provocar irregularidades en la adherencia,
efectuando un lavado con una solución diluida de amoniaco en agua y
posterior lavado con agua abundante.
Como siempre, es necesario que la superficie esté completamente seca antes
de realizar cualquier aplicación.
• Tratamiento con chorro de agua.
Consiste en proyectar agua fría a alta presión contra la superficie a
tratar. El efecto conseguido es parecido al del chorro de arena, pero tiene
como inconveniente que deja la superficie húmeda, exigiendo igualmente un
período de secado del hormigón.
PREPARACIÓN PREVIA DE SOPORTES DE AGLOMERADO ASFÁLTICO
Las operaciones previas a la aplicación de cualquier tratamiento sobre un
soporte de aglomerado asfáltico comienzan por una limpieza previa,
consistente en un barrido (manual o mecánico mediante barredora) o soplado
de la superficie a tratar. A continuación se procederá a determinar la
calidad del aglomerado asfáltico, comprobación de la planimetría, sellado de
zonas muy porosas, bacheos y relleno de grietas y fisuras.
En el caso de aglomerados asfálticos viejos será necesario eliminar todos
los restos mal adheridos de tratamientos anteriores, utilizando para ello el
método más idóneo.
• Técnica de Fresado.
Es un método eficaz que puede eliminar irregularidades importantes, creando
al mismo tiempo una superficie rugosa, nivelada y compacta, muy apropiada
para dar una buena adherencia. Consiste en tratar el soporte con máquinas
provistas de tambores con unas piezas metálicas que giran en sentido
perpendicular a la superficie del hormigón rompiendo su superficie. Después
de la operación, las partículas deben retirarse, por medio de barrido
mecánico, aspiración y posterior soplado con chorro de aire.
e-mail
Limpieza
marcas viales, desgomado en aeropuertos, granallado de adoquines,
granallado artístico
TRATAMIENTO
DE SUPERFICIES: GRANALLADO PAVIMENTOS, LIMPIEZA, FRESADO, LIJADO:
RECTISOL SERVICIOS Y OBRAS C/ Orense 85, Edificio Lexington · 28020
Madrid. Tfnos.: 91 788 2615 · Fax: 91 571 42 44
e-mail







